6 abr. 2011

Carta de acompañamiento, solidaridad y hartazgo a la Marcha por la Justicia y la Paz en Cuernavaca, ante el preocupante índice de violaciones a derechos humanos

Desde el Centro de Derechos Humanos “Fr. Francisco de Vitoria O.P.” A.C., organización civil, cuya labor es la defensa, promoción, investigación y educación en  derechos humanos, compartimos un mensaje ante el hartazgo por las innumerables injusticias cometidas en contra de las personas más vulneralizadas y discriminadas de nuestra sociedad, principales víctimas de una llamada “guerra contra el narcotráfico”. Acompañamos en el dolor a tantas personas que han sufrido la pérdida de sus seres queridos, entre ellos a Javier Sicilia, hombre lúcido y solidario con las luchas sociales de este país, y a quien igual que a muchas personas le asesinaron a su hijo. A Juan Francisco Sicilia, quien a, junto a sus jóvenes amigos, le arrancaron el derecho fundamental de toda persona: la vida.

Nuestra labor como Centro de Derechos Humanos desde hace 27 años es luchar a favor de las poblaciones más desfavorecidas de este país. Las juventudes son desde hace varios años uno de los sectores con, por y para quienes trabajamos constantemente, con el propósito de que disfruten de una vida digna. Sin embargo, los daños hacia las juventudes, las niñas, los niños, las mujeres, las personas migrantes, las y los defensores de derechos humanos están siendo irreversibles. Por eso compartimos el llamando a declarar un estado de emergencia nacional.  

Son casi 40 mil muertes las causadas por esta llamada “guerra contra el narcotráfico”. Vivimos en un país teñido de púrpura por la sangre de tantas y tantos, cuyos rostros han sido desdibujados y minimizados en todos los sentidos por las autoridades. En el mejor de los casos, los han querido transformar en meras cifras estadísticas. La responsabilidad de estos atropellos recae en quienes justifican una lucha genocida, en quienes hasta ahora no tienen nombres ni apellidos, porque como funcionarios de este país incumplen con su labor de investigar, esclarecer y sancionar tantos crímenes. Como diría don Julio Scherer, “detrás de cada muerte hay un nombre y un apellido”. La pregunta es ¿hasta cuándo se les hará justicia?

Nuestro país está gobernado por políticos a los que en palabras de Javier Sicilia se les ha podrido el corazón; quienes se deslindan y disfrazan constantemente sus responsabilidades; aquellos que usan los medios de comunicación para su propaganda, desde donde pretenden manipular, tergiversar y ocultar la información. Con todo ello, al mismo tiempo evidencian su ineptitud para representarnos y defender nuestros derechos, así como sus grandes habilidades para que sus acciones y omisiones en contra de la ciudadanía queden impunes.

Mientras que las personas más vulneradas en la historia de este país siguen siendo lastimadas, criminalizadas y asesinadas, los derechos humanos en México son lo que menos importa y lo que más se niega desde las acciones gubernamentales. En lo que llevamos de este sexenio las cifras son realmente alarmantes:

·         Cerca de 40 mil ejecuciones sin esclarecimiento, de las cuales un aproximado de 9 mil muertes se encuentran sin identificar
·         Aproximadamente 300 feminicidios sin aclarar en Cd. Juárez, Chihuahua, y más de 900 en el Estado de México
·         Más de 3 mil desapariciones forzadas
·         Cerca de 230 mil desplazamientos forzados

Estas cifras no pueden ser denominadas como daños colaterales de la lucha contra la delincuencia, cuando la labor del gobierno mexicano se ha mostrado ineficaz para resolver las necesidades primordiales de las personas que habitamos en México. La búsqueda de la paz no se construye asesinando a personas inocentes. No se enfrenta a la violencia con la violencia.
México es un país joven. Nunca antes en su historia hubo tantos jóvenes. Lo que significa que más de la tercera parte de la población tiene menos de 30 años. Sin embargo las condiciones para las juventudes son indignas:

·         Más de la mitad de las juventudes viven en situación de pobreza
·         Cerca de 8 millones de jóvenes no tienen posibilidad de estudiar ni de trabajar Dos de cada 3 personas presas son jóvenes, e ingresan a las cárceles por delitos menores. Además muchos de ellos no tienen acceso a un debido proceso
·         Mujeres jóvenes y en condiciones económicas precarias son las principales características de las víctimas de feminicidio
·         Los asesinatos de jóvenes son colectivos; se les tortura y trata brutalmente

Estas son las formas predominantes en las que el gobierno desde todos sus niveles viola los derechos de las juventudes. Así responde a las generaciones, quienes desde su creatividad y empeño podrían llevar a este país hacia un desarrollo más equitativo y con justicia social. Sin embargo, a las juventudes se les encierra en sus casas y en los reclusorios; se les reprime en las escuelas y en las calles; se les coarta su libertad; se les criminaliza; se les pretende enrolar en el Ejército y en las fuerzas armadas, como presunta solución a sus desgracias; se les trata con violencia, y, lo más deplorable e inaceptable, se les asesina.

El gobierno se fortalece cada vez más con pertrecho militares. Justifica sus acciones en todos los espacios y no es capaz de reconocer que el camino hacia la paz y la justicia es por medio del respeto y garantía de los derechos fundamentales de todas las personas. Cada vez destina mayor presupuesto al Ejército, a las fuerzas armadas; a promover la imagen de un gobierno que “lucha en contra del crimen”. Mientras que la seguridad social, el empleo, la alimentación, el agua, el campo, la educación, la protección del medio ambiente, son casi palabras vacías en sus políticas.

Ante esta situación nos unimos en una voz como sociedad civil para hacer un llamado a quienes se encuentran gobernando este país, diciéndoles que: Estamos hasta el hartazgo de la podredumbre de su política, de la incapacidad para gobernar con justicia y dignidad. Nos negamos a vivir gobernados por quienes violan derechos y quedan impunes, por quienes asesinan y además cobran del erario público por ello y por no hacer su trabajo.

Centro de Derechos Humanos “Fr. Francisco de Vitoria O.P.” A.C.

URL:  http://derechoshumanos.org.mx/modules.php?name=News&file=article&sid=1291


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